Si algo hemos aprendido en todos estos años es que Jesús transforma vidas y después usa esas vidas para alcanzar a otros.
Esa verdad ha marcado nuestra historia, nuestra familia y nuestro ministerio. Nuestro deseo sigue siendo el mismo que teníamos al principio: ayudar a las personas a conocer a Jesús, crecer en su fe y aprender a seguirlo junto a otros.
NUESTRA HISTORIA
Nos casamos en 1994 y desde entonces, hemos caminado juntos en el ministerio: primero en Ciudad de México, después en Charlotte y hoy en Durham, Carolina del Norte. En cada etapa hemos estado convencidos de que Dios nos llamó a recorrer este camino juntos.
En 1998 fundamos El Encuentro, una iglesia en Ciudad de México, en asociación con la Alianza Cristiana y Misionera de Canadá. En el año 2000 nos mudamos a Charlotte, donde servimos durante cinco años en el ministerio latino de Steele Creek Church of Charlotte.
En 2006 llegamos con nuestra familia a Durham. En 2007, Dios nos permitió participar en la fundación de Celebración Cristiana, la congregación hispana de King’s Park International Church, bajo el liderazgo del pastor fundador Ron Lewis y del pastor Raúl Burgos, de la iglesia Comunidad Cristiana en Elizabeth, Nueva Jersey. Durante el primer año de la iglesia servimos como pastores de área, bajo la mentoría del pastor Burgos.
Siguiendo el proceso formal de King’s Park, fuimos comisionados como ministros en diciembre de 2007 (Commissioned Ministers), recibimos la licencia ministerial en abril de 2008 (Licensed Ministers) y, en febrero de 2009
fuimos ordenados oficialmente como pastores (Ordained Ministers). Ese mismo año asumimos el pastorado de Celebración Cristiana.
Cuando miramos hacia atrás, no vemos solo una lista de lugares donde hemos vivido o ministerios donde hemos servido. Vemos la fidelidad de Dios guiándonos de una etapa a otra y poniendo personas en nuestro camino.
Porque, al final, el ministerio siempre se ha tratado de personas: personas que necesitan conocer a Jesús, familias que necesitan esperanza y discípulos que necesitan ser formados para alcanzar a otros.
ERNESTO
Recibí a Jesucristo como mi Salvador y Señor el domingo 4 de enero de 1987 en la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo, en República Dominicana, bajo el liderazgo del
pastor Sugel Michelén. Desde entonces, mi vida profesional y mi llamado al ministerio han caminado juntos.
En 1988 me gradué de ingeniero de sistemas en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), y en 1992 terminé mis estudios en el Seminario Teológico Verbo Divino de las Iglesias Jesucristo Fuente de Amor.
Más adelante en 1999 hice una especialidad en Administración de Proyectos en el ITAM, en México; en el 2007 obtuve una Maestría en Administración de Empresas con especialidad en Gestión de Tecnología (MBA/TM) en la Universidad de Phoenix y, en 2015, terminé una Maestría en Teología en Theology International University, en Raleigh, Carolina del Norte.
Por muchos años Dios me ha permitido vivir entre el mundo profesional y el ministerio, y eso ha marcado profundamente mi manera de enseñar.
Creo en una fe que puede hacer preguntas difíciles. Una fe que se vive en el trabajo, en la familia, en las decisiones y también en los momentos de crisis.
Mi pasión es ver a las personas conocer a Cristo de verdad, descubrir el propósito de Dios para su vida y entender que seguir a Jesús no se limita a lo que pasa dentro de una iglesia.
También sirvo en la junta directiva de Durham Charter School y formo parte de su Comité de Gobernanza, porque creo que nuestra responsabilidad con la ciudad también se demuestra sirviendo a la comunidad que Dios nos ha confiado.
MARTHA
A los 16 años decidí seguir a Jesús sin reservas. Desde entonces, servir a las personas ha sido una parte inseparable de mi caminar con Dios.
En 1989 me gradué de ingeniera de sistemas en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), en Santo Domingo, y en 2010 terminé una Maestría en Consejería Cristiana en The Christian University, en Paterson, Nueva Jersey.
Mi corazón siempre ha estado cerca de las personas que pasan por momentos difíciles. Me gusta escuchar, acompañar, orar y ayudar a otros a encontrar en la Palabra de Dios dirección y esperanza.
En 2015 fundé La Casa de Misericordia, el banco de alimentos de Celebración Cristiana en Durham. Lo que empezó como un deseo de ayudar a nuestra comunidad hoy es un ministerio que sirve a más de 100 familias cada semana.
También fundé Entre Nosotras, un ministerio del que nació la Conferencia Internacional Transformadas. Mi deseo es ayudar a mujeres de distintas historias y generaciones a descubrir que su identidad no la define lo que han vivido, sino Dios, quien las creó y las llamó.
Quiero que cada persona que Dios ponga en mi camino se sienta escuchada, amada y guiada a acercarse a Jesús.
NUESTRA FAMILIA
Somos los papás de Elianna.
Nuestra familia ha sido parte de cada etapa de esta historia y del llamado que Dios nos ha dado.
En casa buscamos vivir la misma fe que predicamos: una fe que no es solo para los domingos. Es una fe que se vive en la mesa y en los momentos difíciles, cuando reconocemos nuestros errores, cuando extendemos gracia y cuando procuramos mantener a Jesús en el centro.
No lo hacemos de forma perfecta. Seguimos creciendo, aprendiendo y dependiendo de la gracia de Dios, igual que las personas que pastoreamos.
NUESTRO LLAMADO
Con los años, nuestro llamado se ha hecho cada vez más claro.
Queremos ver a las personas alcanzadas por el evangelio, firmes en su fe, preparadas para servir y listas para ayudar a otros a seguir a Jesús.
Creemos en una iglesia que tiene a Cristo en el centro, que depende del poder del Espíritu Santo y que sirve con responsabilidad y compasión a la comunidad donde Dios la ha plantado.
Creemos en hacer discípulos.
Creemos en formar líderes.
Creemos en invertir en la próxima generación.
Y creemos que el evangelio no se puede quedar dentro de las cuatro paredes de la iglesia. Tiene que llegar a nuestros hogares, trabajos, universidades, comunidades, ciudades y naciones.
Para nosotros, el fruto del ministerio se ve cuando una persona conoce a Jesús, empieza a seguirlo, crece como discípulo y un día ayuda a alguien más a hacer lo mismo.
Después de Santo Domingo, Ciudad de México, Charlotte y Durham, el llamado sigue siendo el mismo: predicar el evangelio, hacer discípulos, formar líderes y enviarlos a alcanzar a otros.
Nuestra oración es que cada persona que Dios nos confíe llegue a conocer a Cristo y viva para él.
Persona por persona. Familia por familia. Generación tras generación.